jueves, 12 de septiembre de 2013

¿SER VEGETARIANO?



 Existen muchos cuestionamientos y discusiones que tienden a volverse agresivas en torno a este tema.  Es terreno fértil para encontrar argumentos de lado y lado.  Es inútil discutir, no hay necesidad.

Somos seres humanos con libre albedrío, con diferentes maneras de pensar, con estados diferentes de conciencia, con caminos y opciones que libremente hemos elegido, elegimos y eligiremos.  Cada quién es responsable de lo que hace consigo mismo y con su relación con el entorno.

La mejor respuesta está en tomar la opción que sintamos más apegada a nuestro sentir, ser coherentes con aquello en lo que creemos.  Cuando actuamos de acuerdo con nosotros mismos, las dudas se esfuman. 

Las razones para optar por este tipo de dieta son muchísimas, comento por ahora algunas de sus ventajas para nuestra salud.


Ventajas para nuestra salud

Según muchos estudios expresan, una dieta vegetariana nos libera de las toxinas producidas por la carne en nuestro organismo.  La explicación es que nuestro sistema digestivo se parece a aquel de los animales vegetarianos, muy largo (8 ms) y rugoso lo cual no permite que la carne se procese rápidamente como sucede en el organismo de los animales carnívoros cuyo sistema digestivo alberga un intestino liso y de la mitad del tamaño que el humano.  Esto provoca putrefacción en nuestro interior, lo que provoca necesariamente una proliferación de enfermedades.

La dieta vegetariana previene las enfermedades cardiacas, disminuye la hipertensión, al mejorar la digestión permite una mejor eliminación y con ello aminora el riesgo de cáncer de colon, diabetes y problemas de hígado, entre otras enfermedades.

Los vegetales tienen un gran contenido de agua en su composición y entre legumbres, cereales, hortalizas, aceites, frutas y frutos secos contienen todos los nutrientes que el ser humano necesita para su subsistencia sin riesgo de putrefacción intestinal, al contrario, mejorando su digestión.

La alimentación que incluya cereales integrales produce una mejor carga de energía, que es lenta, sostenida sin exceso de grasas.

Después de algunos años de ser vegetariano, se dará cuenta de que hay muchísimas posibilidades de nutrirse, de que el reino vegetal es infinitamente rico, habrá aprendido y/o desarrollado nuevas recetas, su mesa se verá llena de apetitosos platillos, su piel estará más limpia, se verá y sentirá joven, no enfermará mucho, tendrá mucha energía y una sensación de bienestar y de comunión con usted mismo.

Carmen Tapia

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