martes, 20 de diciembre de 2011

A PROPÓSITO DE…


       


Navidad y Año Nuevo los celebramos todos los años, sin embargo, el mejor ejercicio es aquel de experimentarlos permanentemente.

La Navidad es un nacimiento, el eterno nacimiento, el más importante.
También nosotros nacimos, pequeños pero únicos,  hecho ante el cual debemos mostrar el más profundo agradecimiento.  Tenemos la oportunidad maravillosa de renacer cada año que vivamos en la conciencia de ser mejores, de evolucionar, de crecer, de abrir nuestro corazón y nuestra mente.

La perfección está lejos de nosotros, es cierto, pero, es mejor vivir sin la presión de alcanzarla, aceptándonos y aceptando nuestra vida con todas nuestras fuerzas, con toda la fé de que disponemos y entregando lo mejor de nosotros a cada paso.

Concibo a alguien feliz como aquel que tiene su corazón abierto, que vive sin sentir martirio y amargura, que disfruta cada segundo, que procesa sus emociones, sobrepasa cada obstáculo en la conciencia de que sucede para enseñarle, de que es su reto personal, de que sucede para ayudarle a crecer.

Cuántas veces nos perdemos del presente por estar anclados en el pasado, en los recuerdos o atorados, con la garganta o el estómago anudados tratando de solucionar el futuro …
Dejemos de posponer la felicidad, seamos lo suficientemente humildes para saber que tenemos todo para ser felices si miramos desde la perspectiva de nuestro corazón puro, amoroso y esencial.

Con cuanta ansiedad escuchamos los consejos prácticos, las palabras, las teorías sobre todo aquello que debemos hacer para ser felices, vivimos  tejiendo ideas, componiendo conceptos, adecuándonos a lo que pensamos, investigando, condicionándonos; desde luego la información obtenida es valiosa, pero es una guía, nuestra verdad personal reside en nuestro interior.  Es ahí donde podemos dirigirnos con el más absoluto respeto, abiertos a escuchar la respuesta.

La Navidad es otra oportunidad brillante que tenemos para sabernos vivos, abiertos a comprendernos, a comprender lo que pasa a nuestro alrededor,  a aceptar lo que vemos e incorporar lo que entendemos, a compartir con amor lo que podemos ofrecer.

Miremos luego, el Año Nuevo como la ocasión de identificar o afianzar o ratificar el propósito de nuestra vida,  buscar la forma de cumplirlo o continuar con el camino trazado, enriquecido por los saberes de amor que hayamos logrado.

martes, 6 de diciembre de 2011

MARAVILLAS DE LA NATURALEZA A NUESTRO ALCANCE : EL ACEITE DE AJONJOLÍ


El aceite natural de ajonjolí obtenido de primera presión en frío tiene la capacidad de pasar a través de la piel hacia las capas internas; todos los tejidos se nutren y las toxinas presentes  se eliminan a través del sistema linfático del organismo.  Se lo conoce también como sésamo o en portugués como gergelim.

El aceite de ajonjolí es caliente y pesado, contrarresta el frío y la sequedad.
Permite que la piel se nutra y los sentidos se estimulen.  Es un aceite dulce, suave, tranquiliza el sistema nervioso, activa el metabolismo, contiene magnesio, calcio, zinc, triptófano (aminoácidos esenciales) y lecitina.

Su contenido en lecitina ayuda a diluir y digerir otras grasas disminuyendo el colesterol (LDL).

Gracias al calcio que provee ayuda a prevenir la osteoporosis en las personas adultas y a la buena formación de huesos y dientes en los niños.

También contiene metionina (otro aminoácido esencial), cuya carencia se relaciona con astenias (sensación de falta de energía y motivación) y estados de debilidad.

Su aporte de vitamina E y de vitaminas del grupo B son esenciales para un buen funcionamiento del sistema nervioso y para el fortalecimiento del pelo y las uñas. 

La aplicación  de este maravilloso aceite se concentra en las personas de constitución más delgada que usualmente tienen la piel más seca y quienes pueden utilizarlo a diario para masajear su cuerpo.  Las personas de constitución mediana lo pueden utilizar de modo eventual y las personas de constitución gruesa no lo necesitan.

Revitaliza la piel y es el más utilizado en los masajes de la medicina ayurvédica, de manera previa, durante y después de los tratamientos de desintoxicación al igual que en etapas de mantenimiento y prevención de la salud.  Utilizado como aceite de masaje (de tibio a caliente) constituye una experiencia única.

Es útil para disminuir y corregir los dolores musculares, la rigidez de la artritis, los desarreglos nerviosos, limita los efectos del estrés y del envejecimiento.

Muy útil en forma de mascarilla para el cabello cuando hay mucha sequedad.

Últimamente se está valorando mucho su eficacia como filtro solar ante las radiaciones UVB.  Si además añadimos que favorece el bronceado natural y que hidrata la piel, ya tenemos la clave de su éxito cuando llega el verano.

Para los pies fríos.  Masajear un par de minutos al día los pies con unas gotas de aceite de sésamo nos ayuda a tenerlos calientes casi todo el día.

Son muchas las ventajas de un alimento visualmente tan pequeño, que podemos también integrarlo a nuestra dieta.  Con su sabor tan especial, nos encontramos frente a una opción que constituye una experiencia enriquecedora ya no solo en lo relativo a la salud física, sino también emocionalmente ya que el solo hecho de saber que estamos actuando en pro de nuestra salud nos relaja y activa en nosotros una sensación interna muy positiva.