ESTAR EN LA NATURALEZA
Salir a caminar, pasear, respirar el entorno en el que se vive sin duda alguna recargan, nutren y alegran la vida, son momentos deliciosos.
Pero hay ocasiones en las que se puede tomar contacto con ecosistemas más alejados del hombre, más vírgenes, que por alguna razón cada vez más extraña, han podido preservarse tal y como son. Pudimos acceder a uno de ellos y la sensación es ciertamente relajante!
Caminar por medio bosque nublado, cálido, húmedo hasta llegar al bosque primario, intacto, con sus árboles grandes, con su luz y su vigor encendidos, móviles, respirables, con un silencio humano y una actividad propia es un regalo más allá de cualquier expectativa.
Regresar en medio de la lluvia tibia, lluvia a chorros, convierte la caminata en una experiencia de sentirse presente, en contacto con el suelo, de encontrarse en medio del brillo de la naturaleza en todo su esplendor, de participar de su dinámica de limpieza y humedad.
Dicha verdadera, comunión atávica, don del universo aceptado con profunda gratitud.
Así, quiero viajar todas las veces!