Entre el nacimiento y su tercer año, el niño aprende su cuerpo, sus necesidades y a satisfacerlas. Su cuerpo es su hogar y quien nos toca y nos ama, nos hace bien. La caricia va al alma no solo a la piel.
lunes, 12 de septiembre de 2011
domingo, 11 de septiembre de 2011
El Reiki y su efecto sobre el dolor
"El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional"
Siddharta Gautama
En condiciones naturales, el cuerpo se cura a sí mismo.
El cuerpo cuenta con un potencial propio de reparación, se inclina naturalmente hacia la restauración del equilibrio normal. Ello dependerá tanto de las características propias de la persona como de aquellas que ha adquirido a lo largo de su vida, tales como actitud, hábitos nutricionales, ejercicio y factores del sueño.
El dolor se genera en el cerebro como una respuesta a una circunstancia que actúa como detonante. El estímulo producido llega al tálamo y desde allí, el dolor es enviado a la corteza cerebral productora del pensamiento y al sistema límbico que rige las emociones. De esta forma se produce un “diálogo” entre las partes, cuyo resultado puede ser la producción de noradrenalina (adrenalina), reacción de defensa y alerta del cuerpo. También el tálamo y la corteza cerebral pueden enviar una orden a los neurotransmisores para bombear una sustancia química cerebral calmante llamada serotonina.
Cuando no se produce la suficiente cantidad de serotonina o de endorfinas (generadas por el ejercicio), aumentan la intensidad y la frecuencia del dolor. Finalmente si no se superan, estas señales pueden grabarse en el sistema nervioso, convirtiéndose en “parte física” de su anatomía y permanecer ya no como un síntoma sino como enfermedad.
Hay que entender cuál es el mensaje del dolor. Suprimirlo sin averiguar puede resultar contraproducente. Es más recomendable buscar e identificar la o las causas y su correlación con los aspectos emocionales y espirituales. Si esto se comprende hay más probabilidades de reaccionar de forma positiva.
Entonces, el dolor puede verse como un desafío, como un obstáculo que puede superarse. Ello permite desarrollar la resistencia del carácter y ver surgir resultados favorables incluso en las situaciones más oscuras.
Clases de dolor y acción del Reiki
El dolor puede ser diverso; a continuación algunos tipos de dolor.
Dolores puntuales y musculares, ubicados en un lugar determinado; la acción del Reiki es efectiva.Dolores crónicos suelen necesitar sesiones periódicas. Si la causa es una enfermedad crónica, el Reiki trabajará sobre esa enfermedad también.
Dolores oncológicos: El Reiki es muy eficaz como complemento en tratamientos de quimioterapia y radiación. Aumenta las defensas del paciente y ayuda a soportar los efectos secundarios de los tratamientos.
Efectos del tratamiento con Reiki
El Reiki canaliza la energía que nos rodea para sanar a nivel físico, emocional y mental. Es una técnica sumamente eficaz para tratar el dolor, tanto crónico como puntual.
El Reiki trabaja sobre la causa y el dolor en sí, permitiendo un alivio inmediato al mismo tiempo que, progresivamente, sana su origen.
Se le denomina también "Energía Inteligente" porque actúa de forma automática donde más se necesita. El paciente suele sentir un alivio gradual, seguido por un estado de profunda relajación. Después de varias sesiones, el paciente suele notar que este alivio es cada vez más prolongado.
El Reiki equilibra, armoniza y elimina bloqueos energéticos. De esta manera, el mismo cuerpo trabaja activamente para eliminar el dolor, produciendo relajación, la cual induce la producción de serotonina.Los pacientes se vuelven más optimistas cuando sienten el alivio que el Reiki provee y la sensación de “quitarse un peso de encima” que produce. Vuelven a sentir deseo de alimentarse y comunicarse con los demás.
Sube los niveles energéticos del paciente. Este efecto se suele notar a partir de la primera sesión.
Se utiliza en hospitales en EE.UU., Francia e Inglaterra como tratamiento complementario en Unidades Oncológicas para reducir molestias causadas por el cáncer y los efectos secundarios de su tratamiento y en Unidades Geriátricas para calmar los dolores causados por artritis, reumatismos, etc.
Los dolores no son necesariamente evidencias de graves enfermedades, pueden constituir simplemente avisos de que algo no está funcionando adecuadamente. En estos casos o en casos en que aún no hay síntomas físicos expresos, el Reiki es un apoyo fundamental pues promueve, aparte de la relajación inicial, la sanación integral de las personas.
El dolor visto en perspectiva
Para apoyar el manejo del dolor se propone considerar el desarrollo de tres características que permitan vivirlo más objetivamente:
La sensación de manejo, resultado de la comprensión de la propia capacidad personal para influir sobre lo que ocurre en su vida y decidir sobre ella, suprimiendo los sentimientos de estar a merced del destino.
El compromiso, que permite salir de si mismo para involucrarse en la actividad social y en la vida junto a los demás en lugar de optar por aislarse.
El sentimiento de desafío, la enfermedad y sus dolores como una oportunidad de ponerse a prueba y salir de ella fortalecido.
Uno de los mecanismos más eficaces para superar las crisis y que opera una transmutación de la energía de tristeza, depresión, negatividad e impotencia en optimismo, afirmación, luminosidad y alegría, se basa en la utilización de afirmaciones, que repetidas a modo de “lección a aprender”, abren un espacio interior, se graban en el subconsciente y se convierten en realidades personales.
El uso de otras terapias complementarias
Existen otras formas naturales que pueden apoyar a las personas a calmar sus dolores. Entre ellas podemos citar :
La nutrición, factor clave en la producción de serotonina, relajante y calmante del dolor. Se genera a partir de la ingestión de alimentos que contienen un aminoácido llamado triptófano, el que se encuentra presente en la mayoría de alimentos que se pueden consumir, especialmente las carnes de aves, lácteos, huevos, tofu y otros derivados de soya y también está presente, en algunos frutos secos como cacahuates y nueces.
Utilización de la medicina ayurvédica para comprender el funcionamiento del cuerpo-mente y nutrirlo como le corresponde.
La meditación para relajarse y limpiar la mente; opción a la que recurren cada vez más profesionales de la salud.
La fisioterapia y masaje de diferentes tipos para aliviar y relajar.
La práctica de ejercicios como yoga-respiración, estiramiento o caminatas para producir endorfinas.
La acupuntura que regula la circulación del chi (energía) por los meridianos energéticos del cuerpo.
Las Flores de Bach, esencias naturales para armonizar y equilibrar la emocionalidad.
Bibliografía
- Chaitow Leon, Aprender a vencer el dolor por la vía natural, Ediciones Oniro S.A. ,2002
- Dr.Khalsa Singh, Dharma y Staut Cameron, Curar el dolor, Ediciones Urano S.A.,2001
- www,fortunecity.com.es
Tania Betancourt
Carmen Tapia
AHORA LES TOCA A LAS FLORES
"Detrás de toda enfermedad están nuestros miedos, nuestras preocupaciones,
nuestras ansias, las cosas que nos gustan y las que no"
Edward Bach
A principios del siglo pasado, el Dr. Edward Bach, respetado médico galés, investigador de laboratorio, buscó crear un sistema que permita a la gente conservar su salud y calidad de vida de la forma más natural y sencilla posible.
Tenía una capacidad especial para relacionarse con sus pacientes, para comprender lo que les ocurría. Esto le permitió captar que existe un vínculo entre los malestares y enfermedades que les aquejaban con el estado emocional que vivían.
Estaba convencido de que las enfermedades se curan si se cura la causa que las produce. Esta tesis lo condujo en su investigación.
En este afán se acercó a la homeopatía, la apoyó estructurando la tipología que sirve para identificar a las personas, que hasta hoy se utiliza, pero siguió su camino.
Durante años estudió profundamente los escritos de fitoterapia de Paracelso, se procuró toda la bibliografía que pudo en relación al tema de las plantas. En su búsqueda llegó a Mount Vernon donde se consagró a la investigación en este campo.
De su experimentación nació un sistema floral de 38 esencias naturales destinado a equilibrar la emocionalidad de las personas.
Desde entonces hasta hoy las Flores de Bach son preparadas por medios naturales en Mount Vernon, Inglaterra, desde donde se distribuyen a todo el mundo. Su utilización se ha difundido enormemente por tratarse de un método sencillo, eficaz y totalmente natural.
Las esencias florales no son medicamentos, no inciden en la bioquímica del cuerpo, estimulan una comprensión interna muy sutil del desbalance emocional y promueven el desarrollo de la virtud necesaria para armonizarlo. De esta forma ayudan a liberar bloqueos, asuntos sin resolver que obstruyen la salud y la felicidad personales.
Cada vez más personas en el mundo recurren a las Flores de Bach. El Centro Bach capacita terapeutas para la utilización del sistema y médicos y sicólogos, entre otros, han incorporado la terapia floral como una especialidad que complementa sus tratamientos.
A veces es útil cambiar de perspectiva
Entendemos como fluir, el acto de permitir que los acontecimientos se ubiquen en la dimensión que les corresponde y hallen la vía para resolverse sin dejarnos solos, tristes, fracasados o extenuados.
La vida que fluye es un arte que nada tiene que ver con la magia. Somos seres humanos que formamos un todo : cuerpo, mente-emoción y espiritualidad nos constituyen.
Nuestra perspectiva nos ha llevado a pensar separadamente: pensamos en las enfermedades que nos atacan, en las alegrías o tristezas de nuestra vida y en Dios para los momentos de gran sufrimiento, donde la vida nos enfrenta a fuertes y profundas experiencias. Las resolvemos donde y como podemos...
Y, ¿si nos abrimos a otra perspectiva?
Aquella de mirarnos como seres humanos que integramos todos los aspectos en nosotros mismos y que aceptamos que la fortaleza está en nuestro corazón en vez de en nuestra mente ordenada y evolucionada.
Podemos hacer conciencia de que la posibilidad de crecimiento y desarrollo personales nace de la capacidad de aprender a amarse, a comprenderse íntimamente para poder entregarse a los demás auténtica y libremente.
Aceptarnos como parte de la naturaleza, mezclados con ella, con cada río, con cada ser que vive y respira, ¿sería todo lo mismo?
Concebir a nuestro cuerpo como el vehículo por el cual se hace visible nuestro interior, como la "unidad ejecutora", haria que lo tratáramos con respeto, entregándole lo que necesita: buena alimentación, ejercicio y descanso.
Podríamos salir a la naturaleza, al sol a ejercitarnos como siempre, o a caminar por vez primera, sintiendo, en vez de pensar, "yo soy parte de esto y por algo estoy aquí", ese algo en nuestro corazón será siempre más que "fulano de tal, empleado o jefe de..."
Podríamos dedicar unos minutos a estar con nosotros mismos, respirar profunda y pausadamente, llevando la mente hacia la respiración primero, para que la cuide, la vigile y luego hacia el corazón, sin letanías, sin responsabilidades, solo con amor.
Quizá encontraríamos que nuestro corazón tiene mucho más que decirnos de lo que nosotros creemos. Lograrlo depende de nosotros mismos, de nuestra apertura y voluntad sincera para mirarnos y mirar al mundo desde adentro.
"Nuestro corazón sabe rápidamente lo que nuestra mente averigua con el tiempo".
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