Como en todo, guardar el equilibrio en este ámbito es
garantía de mejores días para nuestro organismo, para nuestro ser
integral. Todos nuestros aspectos se
benefician de ello.
Como seres humanos que somos tendemos a excedernos en la
comida, consumimos bastante más allá de nuestras reales necesidades, de ahí que
sea útil considerar el concepto de “vivir para comer o comer para vivir”.
Por otro lado, también en el "menú humano" encontramos seres
capaces de privarse de todo lo posible e imposible, para guardar una delgadez
impensable o una “salud” a toda prueba.
Recordemos que estamos aquí, en el mundo para amar y
aprender. Si nuestro estado natural es
el equilibrio, busquémoslo en todos los aspectos de la vida. Comamos lo necesario, despacio, sintiendo el
momento en el cual estemos satisfechos.
Concedámonos algún espacio para el “pecado”: un pedacito de chocolate
por ejemplo, nos animará; más que por el chocolate, por el permiso que nos
hemos concedido.
Saber que colaboramos con nuestra salud nos alegra en lo
profundo, mirar que logramos mantenernos estables y serenos la mayor parte del
tiempo, es el premio a nuestros esfuerzos.
Carmen Tapia
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