El ghee es la mantequilla clarificada o
purificada. Ha sido utilizado en India
desde hace miles de años. El Ayurveda lo considera un tipo de alimento que
promueve el rejuvenecimiento (Rasayana) y la longevidad. La ciencia védica se refiere a él como
sagrado y puro.
Se
lo puede utilizar en lugar de la mantequilla normal y es ingrediente
ideal en la cocina, pues no se quema a menos que se lo caliente excesivamente.
Es también resistente al daño de los
radicales libres, no contiene sal ni
lactosa.
La lactosa y otros sólidos de la leche
se retiran en el proceso de ebullición y también se evapora la mayoría del
contenido de agua.
El Ghee es una grasa natural maravillosa
para masajes y puede servir como base para los ungüentos herbarios (para las
quemaduras suaves, las erupciones de piel, el etc.) Es usado por la medicina ayurvédica de muchas maneras.
Se considera que el ghee provee muchos
beneficios para el cuerpo y la mente:
Es de fácil absorción por el organismo ya
que se ha retirado la grasa saturada, incrementa la absorción de nutrientes y
aumenta la potencia digestiva. No se
echa a perder fácilmente y no necesita refrigeración.
Se lo digiere con mayor facilidad,
disminuye la acidez estomacal, se lo usa en el tratamiento de gastritis y
úlceras, ayuda a reparar y mantener la
flora intestinal. Asimismo en el caso de
quemaduras leves, previene la formación de ampollas.
Útil
en el proceso de desintoxicación, ayuda a superar la anemia, incrementa la
memoria, bueno para los ojos, la nariz y la piel, previene enfermedades, ideal
para personas débiles, especialmente para niños y ancianos. No incrementa el colesterol.
Contiene aceite linoleico, al cual se le
atribuyen propiedades anticancerígenas.
Posee un 27% de aceites
monoinsaturados. Posee vitaminas A, D, E
y K.
Su utilización es muy sencilla, se le puede añadir a
los guisos, al preparar las tostadas, al saltear las legumbres, entre otras
posibilidades.
Preparación del Ghee:
1. Poner 2 barras de 500 g de mantequilla de buena calidad sin sal, a
fuego medio hasta que se derritan y luego bajar el fuego a lento y permitir su
cocción.
2. A los pocos minutos se forma una espuma blanca, la cual se retira con
una espumadera, se podrá observar cómo en ella se van trocitos blancos de
grasa. Al cabo de unos 15 a 20 minutos, la
mantequilla se tornará color miel y se verá transparente, ya no expulsa más
grasa. Si no hay seguridad de que la
cocción haya concluido, se puede realizar “la prueba del algodón”: se retira la
olla del fuego, se toma un hisopo de algodón, se moja un poquito en el ghee y
se lo acerca directamente al fuego; si no chisporrotea, el ghee está listo.
3. Se procede a colarlo con la tela, con filtros de café
a un envase de vidrio seco y limpio donde se conservará mientras lo utilizamos.