Así
como la semilla de la fruta debe romperse para que su corazón se ofrezca al
sol, así debéis vosotros conocer el dolor…
Mucho
de vuestro dolor está hecho de la elección de vuestro espíritu.
Es
el remedio amargo con el que el médico que hay dentro de vosotros cura vuestro
ser enfermo.
Por
tanto, tened confianza en el médico y bebed el remedio en silencio y
tranquilidad.
Porque
su mano, aunque dura y pesada, tiene como guía la tierna mano del Invisible.
Y
el vaso con que brinda, aunque queme vuestros labios, ha sido moldeado con la
arcilla que el Alfarero ha humedecido con sus propias lágrimas sagradas.
Khalil Gibrán
No hay comentarios:
Publicar un comentario